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Desmontando mitos: querer no siempre es poder

La exigencia: cómo querer no siempre es poder

DESMONTANDO MITOS. SOBRE EXIGENCIA: QUERER NO SIEMPRE ES PODER

❤️Querer=poder💪

Que levante la mano quien ha llevado este lema por bandera y se ha sentido frustrad@ por querer y no poder🙋‍♀️

Esta creencia es bastante frecuente entre las personas exigentes (yo lo estoy dejando 😉) y hay algunos aspectos que no estamos teniendo en cuenta y son, precisamente, los que causan esa sensación de permanente insatisfacción y sufrimiento.

Imagina la exigencia como un triángulo 🔺formado por 3 protagonistas:

  1. En un vértice está el exigido o aspecto exigido
  2. En otro vértice encontramos al exigidor o aspecto exigente
  3. En el último vértice situamos la meta.

La meta es aquello que el exigente le demanda alzcanzar al exigido y la relación entre los tres es lo que conocemos por exigencia.

Lo interesante de esta relación es cómo el aspecto exigente trata al aspecto exigido en el cumplimiento de esta meta y qué es lo que ocurre cuando el exigidor no tiene en cuenta las necesidades del exigido porque está cegado por la meta.

EJEMPLO

Piensa en la escena de esa peli donde hay un tirano y unos esclavos que tienen que cumplir una determinada tarea. Bueno pues en tu peli particular, el aspecto exigente es el tirano y el esclavo remando en galeras es tu aspecto exigido: al del látigo le importa un bledo si el esclavo está enfermo, hambriento o agotado, tiene que seguir remando para que la embarcación llegue a su destino.

Y esto me sirve para explicarte que hay una creencia del exigidor detrás de ese comportamiento: cree que para alcanzar un resultado basta con desearlo intensamente y demandar con la fuerza de los mares al encargado de realizarlo que lo haga.

Más fácil: cree que querer es poder.

Pero amig@ exigente, tengo una mala noticia para ti: esto no siempre es así🤯

DIFERENCIAS ENTRE QUERER Y PODER

Querer significa focalizar la energía, la fuerza y la intención en una determinada dirección, mientras que poder hace referencia a la disponibilidad de recursos adecuados para realizar dicha tarea. ¿Ves la diferencia?

Es decir, que por mucho que yo quiera, si no dispongo de los recursos adecuados, no voy a poder. Yo quiero volar, pero no tengo alas ni soy Superwoman.

Y cuanto más me demande mi aspecto exigente que vuele, más frustración, insatisfacción y malestar va a acumular mi aspecto exigido.

Uno de los primeros ejercicios que puedes hacer para trabajar sobre tu exigencia es entender cuál es la relación que existe entre tu aspecto exigido y tu aspecto exigente.

CÓMO IDENTIFICAR LOS 3 ASPECTOS DE LA EXIGENCIA

Te voy a dejar 3 preguntas que te pueden ayudar a identificar estos tres personajes de tu triángulo de la exigencia:

  1. ¿Qué te exiges? La respuesta es la meta. 
  2. ¿Cómo te sientes? Aquí contesta tu aspecto exigido.
  3. ¿Cómo es tu manera de exigirte? A los mandos de esta respuesta está el exigidor.

Conocer este diálogo te ayudará a darte cuenta de cómo es esa relación. Es el punto de partida para empezar a transitar el camino de la excelencia y disminuir la sensación de insatisfacción permanente cuando no podemos conseguir lo que queremos.

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